El valor del servicio al cliente

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Archivo Notaría Trece

La fidelización del cliente está conectada al trato cordial y amable. Este es el diferencial entre ganar o perder en los negocios.
El mundo empresarial es cada vez más competitivo y exige nuevos retos. No basta con tener un buen producto o servicio. Es necesario darle enfoque al cliente. Un cliente satisfecho es la mejor publicidad que puede tener una empresa. Está demostrado que cuesta cinco veces más conseguir un nuevo cliente que conservar uno antiguo. El 70 por ciento de los clientes que se sienten mal atendidos no vuelven y se van a la competencia.
Por lo tanto, la clave del éxito empresarial está enfocada en el Servicio al Cliente con calidad, un trato de persona a persona. A pesar de ser esencial, esta premisa es olvidada; razón por la cual muchas empresas tienen pésimo servicio al cliente y no cautivan ni seducen a sus clientes. Saber y poner en práctica no es lo mismo, ni produce los mismos resultados.
Entonces, ¿Cómo lograr que la organización tenga un servicio al cliente de calidad? Lo primero que se debería considerar es el tipo de servicio que se pretende ofrecer, es decir, que sea eficaz y agradable, idealmente. Sin embargo, para lograr que los empleados de una organización sean receptivos a esta exigencia es preciso trabajar con el ser humano: aquel que desempeña la labor de atender a los clientes en el día a día.
Por lo anterior, es conveniente escoger muy bien a las personas encargadas del servicio al cliente porque son la imagen de la empresa. La forma de vestirse, de expresarse y su lenguaje corporal dice más que mil palabras. Así mismo es muy beneficioso conocer cómo vive esa persona, sus expectativas laborales, cómo percibe las experiencias y qué actitud asume frente a las adversidades; qué le gusta, si está o no a gusto con su trabajo, si tiene tiempo para su familia y pasiones. Por otro lado, la persona que presta el servicio debe trabajar en mejorar su comunicación verbal y no verbal, aprender a ser cortés, saber escuchar, saber preguntar y atender al cliente como si fuera un ser querido. Ser compasivo y considerado con los demás.
En conclusión, la atención al cliente hace parte de la medida del éxito empresarial. Por eso las empresas que sigan midiendo sus ventas pero no la satisfacción de sus clientes están condenadas a desaparecer. Por consiguiente es de suprema importancia contar con una estrategia clara y definida que lleve a las empresas a diseñar procesos dirigidos a la atención y el servicio. El cliente no solo paga por el producto o servicio que adquiere, también paga por una atención de calidad, que implique una actitud asertiva hacia él.

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